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miércoles, 20 de julio de 2011

MITOS Y LEYENDAS DEL DF

El callejón del diablo. Es una callejuela ubicada en la zona de Mixcoac, entre la Universidad y el Colegio Simón Bolívar y va desde la calle de Campana hasta la Av. Río Mixcoac. Hace muchos años un pasadizo sombrío y rodeado de árboles que pocos se atrevían a cruzar. No lo hacían porque decían que ahí se aparecía el mismísimo Satanás.

Un día, un hombre que aseguraba no temerle a nada decidió pasar por el lugar a altas horas de la noche. Su sorpresa fue que a mitad del camino empezó a ver una sombra que se recargaba en uno de los enormes árboles.

Se exaltó, pero recuperó el aliento y decidió enfrentarse a lo que fuera que se escondía entre las ramas. Cuando estaba a unos metros de distancia del sujeto, se presentó ante él un ser que reía de manera siniestra.

Con todo el miedo que lo inundaba decidió poner pies de plomo para no desmayarse y sólo así logró evadir una segura desgracia, ya que sentía que la tierra donde pisaba se estaba hundiendo.

La noticia de que el diablo se aparecía en ese lugar se corrió por toda la ciudad, desde entonces pocos son los que se atreven a cruzar cuando cae la noche.

Mujer fantasma en Ixtapa. En la carretera Lázaro Cárdenas-Ixtapa Zihuatanejo, en el estado de Guerrero, una centena de automovilistas han sufrido serios accidentes, muchos de ellos con saldos rojos, indica el sitio elotrolado.com

La historia de esta autopista se refiere a la presencia de una hermosa mujer que "se aparece" en la carretera. Lo lugareños señalan que esta "bella fantasma" tiene un gran embrujo: verla ocasiona que los automovilistas pierdan el control de sus unidades y se estrellen contra árboles o caigan en profundas barrancas. Agregan que quienes ya conocen la leyenda hacen caso omiso de la figura fantasmagórica de esa dama, a fin de evitar verla y no ser presa de un accidente.

Las personas que ignoran a la mujer, siente que una fuerza trata de hacerles perder el control del volante; por lo que se les recomienda que se aferren a él y no pierdan el control de la unidad.

¿De qué energía puede tratarse esta leyenda? Nadie sabe, pero la gente que vive en la zona cuenta que esta dama murió en un accidente automovilístico en el lugar. Falleció decapitada cuando viajaba con rumbo a Zihuatanejo. La sepultaron en su tierra de origen; sin embargo, su energía quedó impregnada en la cinta asfáltica.

El espectro de Michoacán. En la carretera de Carapan a Uruapan, a la altura de Paracho, Michoacán, existe otra historia de drama y muerte. En este lugar han ocurrido una gran cantidad de accidentes automovilísticos, publica emisterios.com

Estos hechos los protagoniza una mujer fantasma que se le aparece a los automovilistas; justo unos segundos más tarde, ella se pierde de la vista del chofer y metros más adelante los vehículos salen disparados de la carretera para estrellarse contra árboles o caer en barrancos.

Los conductores que han logrado sobrevivir refieren que cuando ven a esta mujer, les llama poderosamente la atención que esté sola a la vera del camino. Nadie le ha visto la cara, porque siempre ocurre de noche y se confunde con la oscuridad y la neblina del lugar.

Las víctimas de esta mujer parecen estar seleccionados por el azar. La manera como "opera" este espectro es colocando un tronco que obstaculice el camino, haciendo que los conductores tengan que dar el volantazo para esquivarlo. Esta acción conlleva a que salgan del camino.

El hecho de que atraviese un árbol significa que la suerte está echada, por lo que recomiendan los lugareños a los choferes, mantenerse firmes en el volante; porque ese árbol en realidad que no existe.

Los habitantes de Paracho, Michoacán, cuentan que en ese lugar fue violada y abandonada una mujer, quien falleció y dejó en la orfandad a sus hijos, al parecer esto fue lo que originó su sed de venganza.

La rata gigante de la Merced. En uno de los mercados más grandes y antiguos del centro de la ciudad, de un momento a otro dice la leyenda, el alimento comenzó a desaparecer de algunas de las bodegas, algunos animales como perros y gatos que merodean el lugar también desaparecieron. Locatarios del mercado aseguran haber visto a una rata gigante que era la causante de estos sucesos.

El carro rojo. Cuenta esta leyenda que en la carretera federal de Cuernavaca a la ciudad de México, a partir de las doce de la noche, un carro rojo con cinco guapas mujeres a bordo invitan a quienes recorren el camino a unirse en su trayecto hacia la capital, quienes aceptan la invitación son encontrados muertos o nunca más se vuelve a saber de ellos.

La niña fantasma de Gabriel Mancera. En la esquina que forman el Eje 2 poniente, Gabriel Mancera y el Eje 5 sur, Eugenia, existe una leyenda acerca de una pequeña que murió atropellada cuando una madrugada salió de su casa a buscar una medicina para su madre enferma. Dicen que a las dos de la mañana, el espíritu de la niña se aparece frente a los autos, que en su afán por esquivarla, pierden el control del vehículo lo que provoca accidentes.

Los lamentos en el Estadio Azteca. Es una de las construcciones más representativas de la capital del país. Se dice que durante su construcción, en los años 60, muchos trabajadores perdieron la vida y actualmente se escuchan sus lamentos en las diferentes áreas del inmueble. Otra leyenda de este lugar es la del niño que, durante un evento masivo, murió en uno de los accesos. Los vigilantes mencionan que sienten la presencia del infante que grita pidiendo ayuda.

La luz del boy scout. Se dice que en una zona del Estado de México, el grupo al que pertenecía el joven solía acampar cerca de una montaña; en una ocasión, los mayores colocaron la tienda de campaña del chico junto a una ladera, durante la noche salió y cayó a las piedra porque era sonámbulo. La leyenda dice que e las noches los grupos que aún visitan el lugar ven la luz de la lámpara del boy scout difunto que espera a ser rescatado.

La calle de Don Juan Manuel. Es una leyenda muy antigua. Se dice que en la época colonial, Don Juan Manuel Solórzano ciego de celos, asesinaba a los hombres que pasaban fuera de su casa justo a las once de la noche. Una de sus víctimas fue su propio sobrino, razón por la cual casi pierde el juicio. Se dice que se le encontró muerto y las almas de aquellos inocentes fueron quienes acompañaron su alma al otro mundo.

Estaciones del Metro. Dicen que en medio de las estaciones del Zócalo y Allende, por las noches, se puede ver a una mujer indígena llorando en medio de las vías del metro.

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